Hay experiencias educativas que se recuerdan… y otras que marcan. Alumnos del IES Ginés Pérez Chirinos llevaron a cabo
la primera movilidad del programa Erasmus+ HEROES (Helping the Earth Restore Our Environmental Sustainability) que pertenece, sin duda, a esta segunda categoría.
Veinte alumnos de 3º de ESO, acompañados por tres profesores, han tenido la oportunidad de participar en esta enriquecedora aventura educativa viajando a Enkhuizen, un destino con el que el centro mantiene una colaboración consolidada desde hace años. No era un viaje cualquiera: era una inmersión en otra cultura, otra forma de vida y, sobre todo, otra manera de aprender.
Desde su llegada, los estudiantes comenzaron a descubrir el estilo de vida en los Países Bajos, atreviéndose incluso con sus primeras palabras en neerlandés (con más entusiasmo que acento, todo hay que decirlo). Pero el verdadero valor de la experiencia fue mucho más allá del turismo: se trató de un aprendizaje activo, conectado con los grandes retos del mundo actual.
Durante la estancia, el trabajo se centró en varios Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). En relación con el ODS 12, consumo y producción responsable, visitaron el Zuiderzeemuseum, donde reflexionaron sobre cómo han evolucionado los hábitos de consumo a lo largo del tiempo.
El ODS 10, reducción de las desigualdades, y el ODS 3, salud y bienestar, se abordaron desde la experiencia directa: los alumnos practicaron ejercicio físico aprendiendo a patinar sobre hielo.
El cambio climático (ODS 13) se trató desde una perspectiva tan cercana como sorprendente: la moda. Los estudiantes analizaron el enorme consumo de agua que implica la fabricación de prendas textiles y participaron en un taller de reciclaje de ropa, donde diseñaron nuevas piezas que posteriormente desfilaron en una original pasarela. Ciencia, creatividad y conciencia ambiental, todo en uno.
Por último, el ODS 5, igualdad de género, se trabajó en el taller The Pink Tax, en el que analizaron las diferencias salariales entre hombres y mujeres en distintos sectores. Una actividad que, lejos de dejar indiferente, invitó a la reflexión crítica y al debate.
Más allá de los contenidos, lo verdaderamente importante fue la convivencia, el intercambio cultural y el crecimiento personal. Porque aprender inglés en el aula está bien… pero tener que usarlo para comunicarse, convivir y desenvolverse en otro país es, sencillamente, otro nivel. Y los resultados fueron evidentes: una mejora notable en la competencia comunicativa del alumnado.
Erasmus no es solo un programa educativo; es una inversión en el futuro. Una apuesta por formar ciudadanos abiertos, críticos y comprometidos. Y, como toda buena inversión, sus beneficios no se miden a corto plazo, sino en la huella que deja.
Porque al final, lo importante no es solo lo que se aprende… sino lo que nos transforma.